domingo, 15 de agosto de 2010

siesteando

me acosté a dormir la siesta.
los pies *muertos*. eran dos garrotes de verdad.
pero pensé que en un ratito iban a templarse.
a las 2 hs. (sí, dormí un poco más de dos horas de siesta, soy una genia) me desperté, contenta, descansada, sin entender si era de día o de noche: y con los pies helados.
si no estuviese tannn sola, diría que es un tema de circulación.
pero la realidad es que me faltas *vos* para agilizarme el torrennnnte sanguíneo.

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