viernes, 21 de septiembre de 2007

ESPRINTÁIM



Sacando cuentas (o no) me percaté de algo que podría/debería ser importante:

Es la primera vez, en 17 años que no festejo el día del estudiante. (Y no cuento el jardín de infantes, porque por más que insistan, a mi no me joden, ahí de académico no hay nada... ponele que socialización primaria...)

Bueh, si bien tuve un impasse entre el "polimodal" y lo que sucedió hasta ahora, en mi intento de estudiar una carrera "madre" (no se si madre, o padre, pero al menos era una carrera en serio), creo que el bache, en concreto, duró un cuatrimestre.

Después, me vi inmersa en el submundo terciario... Donde las invitaciones a festejar "el día del estudiante" son una joda, no me pueden estar hablando en serio, no pueden creer que merecen un festejo, cuando en realidad merecen el infierno.

Cuestión que, si me pongo a hacer un balance, festejar, festejé el día del estudiante, (como loca) pero es algo que debería haber dejado de hacer (en el caso de ser sincera) más o menos en quinto grado.

Y me pongo melancólica, con tantos purretes dando vueltas, sedientos de desenfreno. "Organizando" sus escapadas a Monte Hermoso.

Hice un raconto mental, desde los 12 años, hasta los 19 no falté a una sóla primavera en Monte. Pasamos por todo, desde la 1º, en que me alojé con Rocío y sus viejos en un Hotel (América, para más datos), y fuimos al recital de Los Rancheros... cantábamos abrazados, con la inocencia a cuestas...

El descontrol no se hizo esperar... A los 14/15 (no recuerdo tanto) ya nos fuimos solas, nuestros viejos nos alquilaron una casa (?) a dos cuadras de la peatonal.. fue como tocar el cielo con las manos, el mundo a nuestros pies, por 4 días. La casa era horrible, pero era como estar en el Palacio de Buckingham... simplemente porque "estábamos solas". (Ahora lo pienso, y no puedo creer, la confianza ciega o la inconciencia total que tenían nuestros viejos).

Durante dos o tres años, fuimos las 1º en poner un pie en Monte y las últimas en irnos, si los festejos arrancaban un jueves y terminaban el domingo, nosotras íbamos el miércoles y volvíamos un lunes. Teníamos que ser *más vivas*. (Unas idiotas, gastábamos guita a diestra y siniestra, para qué? no había nada/nadie!!).

Nos pasó de todo. Todos los años llovió a full. Nada nos detuvo.

Incluso la limada de Carola, de regalo de 15 no pidió ni fiesta, ni Disney, ni crucero. NO. Pidió "ME ALQUILAN UNA QUINCENA EN MONTE *EN ENERO* PARA IRNOS CON LAS CHICAS".

Y obviamente, Lourdes y Martín, accedieron.

Ese verano fue antológico. No vimos un puto rayo de sol. Volvimos a Bahía más blancas que antes de partir (casi amarillas). Soportamos invasión, cedimos el patio, y cuando nos quisimos acordar, no teníamos ni papel higiénico.

Hemos disfrutado demasiado.

Este año, no tendré festejos, ni se me cruzó la idea de irme a Monte Hermoso. Pero disfruto muchísimo de ver rostros con una única expresión: expectativas, en los "jovencitos" que día a día generan que al menos 5 de los miles de exabruptos que salen de mi boca, los tengan como protagonistas, por el simple hecho de venir al colegio en frente de mi casa.
Dato color "primavera": Monte Hermoso, es la única playa Argentina donde el sol nace y se pone en el mar (Imaginate *el* chamuyo que implicaba tener este tipo de información a los 16 años...)

1 comentario:

jodida dijo...

jajajajajjajaaaaaaaaaa, es lo unico que se me ocurre pensar despues de anoche..
lastima que no va con este posteo melancolico!
te quiero, ya te pase las fotos!
no las quemes! jaja
besin